lunes, 2 de agosto de 2010

De Almeria a Al-Hoceima

En el puerto de Almeria nos subimos a un ferry enorme. Pertenece a la companhia marroqui Comanav, lleva bandera chipriota y butacas que en su dia pertenecieron a la business class de Alitalia ("giubbotto salvagente sotto la propria poltrona, mantenere la cintura allaciata..."). Va casi vacio. En nuestra sala habra como ochenta butacas y, aparte de nosotros dos, solo una senhora marroqui con panhuelo en la cabeza y dos crios pequenhos y llorones. Un guardia de frontera marroqui nos sella los pasaportes con una sonrisa, al ver el de Agata comenta que no sabe nada de Polonia. Pregunta si es cara. Le decimos que menos que Espanha. "Pero seguro que mas que Marruecos", dice el. "Pero en Marruecos hay mucho que ver", nos asegura.

Alli dentro hace frio y me acuerdo de la frase que, sin querer, dijo Agata el otro dia: "los moros estan en la nevera". Ella se referia a las moras que acababamos de comprar y nos hizo mucha gracia. Pero ahora nosotros tambien estamos en la nevera, asi que salimos a cubierta y vemos un mar sin limite y un grupo de delfines jugando cerca del barco. Por fin comprendo el nombre del color azul marino. Nos rodea por todas partes.

Unas siete horejas mas tarde llegamos a Al-Hoceima. Somos los primeros en cruzar el control. El guardia mira cualquier pagina del pasaporte, sonrie y dice: "bienvenido". Me pregunta si lo ha dicho bien. Le explico que si: bienvenido para mi, bienvenida para Agata. Llega otro mas bajito y con una gorra muy grande y, sonriendo, dice: bienesvenidos.

Nada mas salir del puerto esta la playa. Pequenhita y atestada de gente y de sombrillas de colores como setas venenosas. La bandera marroqui ondea en un extremo. En un tenderete alquilan motos acuaticas. Al fondo hay camas elasticas y pistas de voley y suena un chunda-chunda araboide. Los hombres van en bermudas, las mujeres, en general, mas tapadas, pero vemos una chavala en biquini.

Para llegar a la ciudad hay que subir una serpenteante cuesta de cemento. El sol y las mochilas nos hacen sudar. A nadie le suena la Place du Rif cerca de la cual ha de estar el hotelillo que recomienda la guia. Pasamos por delante de un larguisimo muro blanco que debe de ocultar un palacio o algo asi. Apostados a lo largo de el, policias y militares de todos los cuerpos posibles. Algunos uniformes (bombachos y casaca blancos, fez rojo) recuerdan la epoca colonial. Cruzo para preguntar a un policia, pero con un gesto me hace volver al otro lado. Los peatones no pueden ir por esa acera. Pasamos por la plaza de Mohamed V, que esta adornada con enormes fotos de Mohamed VI.

Por fin damos con el hotelillo. Esta todo lleno. El recepcionista se llama Abdul, tiene 21 anhos, los ojos verdes, el pelo engominado y de punta y una camiseta de la seleccion holandesa de futbol, pero "Espanha en el corazon". Nos ensenha, pegadas bajo el cristal del mostrador, fotos recortadas del periodico de cuando Espanha gano el mundial. Y fotos del Barcelona. Nos acompanha a preguntar al hotel de enfrente, que tambien esta repleto. "Es que el rey esta de vacaciones en la ciudad", nos explican. "Y, ademas, en esta epoca vienen todos los marroquies que trabajan en Europa, a pasar el verano en la costa". Los cinco hoteluchos de la calle estan llenos, los tres de la calle paralela tambien, el de la calle de mas alla, lo mismo. Ante la perspectiva de pasar nuestra primera noche a la intemperie, decidimos preguntar por los autobuses a la que sera nuestra proxima parada, Chefchaouen. En lo que parece una oficina de venta de billetes hay dos senhores conversando. El que parece mas de alli habla algo de frances. El que parece estar mas de visita habla bien espanhol. Autobuses para Chefchaouen ya no hay hasta la manhana siguiente, pero no saben si habra plazas ni cuanto cuestan. Los billetes se compran en otro sitio, alli solo venden billetes internacionales. El senhor que habla espanhol me coge del brazo y me lleva al otro lado de la plaza, donde un senhor con una mesita de carton y un vaso de te de menta vende (o, como dicen ellos, corta) los billetes de la companhia Nemej Chamal. El unico bus directo sale a la una de la tarde, tarda como ocho horas y se coge al otro lado de la ciudad, detras de la estacion, "porque la estacion esta cerrada por huelga". Pero podemos comprar los billetes ya. Es decir, podriamos si tuvieramos dirhams, pero aun no hemos cambiado y los bancos estan cerrados. Tambien hay buses que van a Tetuan y nos pueden dejar en el cruce de Dardara, desde donde solo hay que andar unos 10 km. cuesta arriba o coger un taxi.

Reemprendemos la busqueda de alojamiento. Por la calle, un senhor de tunica blanca me encasqueta un cesto, le digo que no quiero comprar nada, pero me dice que es un regalo y se va.

Un par de hoteles mas tarde, encontramos una habitacion en el hotel Marhaba. Esta bastante limpia, debajo de la cama no hay sorpresas, las presuntas huellas de uso de la sabana no estan confirmadas (pedimos otra por si acaso, esta no tiene huellas ni arrugas, solo alguna pelusilla, que soplo para que Agata no se de cuenta). El banho esta dentro, no tiene vater y de la bombilla solo quedan los filamentos, pero hay ducha con agua caliente, segun el recepcionista, que parece que se perdio justamente ese capitulo de Barrio Sesamo. Cuesta menos que el que venia en la guia. El nieto del duenho, un crio de unos 10 anhos, nos acompanha a cambiar dinero. El tipo que nos lo iba a cambiar no esta en casa, pero lo conseguimos en la joyeria de al lado.

Solucionado esto, es hora de relajarse. En la Plaza del Rif hay tres o cuatro terrazas bastante animadas, es decir, llenas de hombres tomando te con menta. Nos sentamos a una mesa libre y, en frances rudimentario, pedimos uno. Por si acaso, prefiero asegurarme del precio. 7 dirhams. Me parece caro. El camarero explica que el pequenho cuesta 5. Consulto con Agata si queremos uno pequenho, y entonces el camarero sonrie y dice en espanhol: "dos pequenhos, no?". Voy a tener que dejar de intentar practicar el frances, aqui parece que no lleva muy lejos. Nos tomamos nuestro primer te de menta, esta dulce y caliente, pero a la vez resulta refrescante. A la hora de pagar, por no sacar toda la billetada del bolsillo, me armo un lio, pero el camarero no se aleja, asi que no puedo contar la propina. Se la dejo despues encima de la mesa, estilo espanhol, esta claro que no se como se hacen aqui las cosas.

Bajamos hasta la estacion de autobuses, que no parece estar en huelga, aunque esta vacia. Nos mandan preguntar en informacion. En la ventanilla no hay nadie, pero dos tipos que merodean por alli se nos acercan, uno habla frances y el otro, que por su actitud parece trabajar alli, algo de espanhol. Entre los dos deciden que el bus de Chefchaouen probablemente salga manhana sobre la una, pero no es de la companhia Nemej Chamal o como se diga, sino de CTM. Y el billete se compra en la Plaza del Rif.

Vuelta al centro cuesta arriba, bastante rapido para llegar a tiempo antes de que cierren CTM, y tambien para que no nos pille la noche en aquel paraje desierto y mal iluminado. Por el camino tres jovenes sentados ante un portal nos gritan: "bienvenidos". Deben de pensar que acabamos de llegar en bus.

Compramos los billetes, que cuestan 85 dirhams por persona. Parece ser que finalmente la hora de salida son las 12:30. Me cuesta entender el frances de la chica que atiende. Dice que el viaje dura cinco horas y media.

Cenamos en un bareto de la propia plaza del Rif. El tajine que pedimos nos desilusiona, las sardinas son mediocres. Pagamos 40 dirhams. En una tienda compramos una botella de agua para la noche a un chico bereber que no habla espanhol ni frances, me dice "veingt", pero me cobra 10, que sigue siendo un timo, y nos vamos al hotel, a pegarnos una ducha fria (no por propia voluntad) y a dormir. Con la ventana abierta porque hace calor, y tapones para los oidos, porque el barullo de la calle no cesa al anochecer.

2 comentarios:

  1. Hello! aquí estoy de nuevo... leyendo y releyendo. Acabo de llegar de Dublín y me apetecía pasarme un ratillo a tomarme un té virtual contigo y tus aventuras marroquíes.

    Lo que me he reído con esta parte:

    "...debajo de la cama no hay sorpresas, las presuntas huellas de uso de la sabana no estan confirmadas (pedimos otra por si acaso, esta no tiene huellas ni arrugas, solo alguna pelusilla, que soplo para que Agata no se de cuenta). El banho esta dentro, no tiene vater y de la bombilla solo quedan los filamentos, pero hay ducha con agua caliente, segun el recepcionista, que parece que se perdio justamente ese capitulo de Barrio Sesamo."

    Un abrazo enorme

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  2. ¡Jelooou!
    ¡Muchas gracias por pasarte! :-) Pues sí que has estado tiempo en Dublín, ¿no?
    En cuanto a las aventuras, pues tuvimos unas cuantas, aunque por desgracia no todas fueron positivas. Bueno, si sigues leyendo, ya lo verás :-)
    ¡Abrazooo!

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