martes, 3 de agosto de 2010

De Al-Hoceima a Chefchaouen

Nos levantamos y vamos a desayunar. En la pasteleria "La Rifenha" la dependienta habla algo de frances, pero mucho mejor espanhol. La tienda la puso su abuelo con un espanhol como socio. Los pasteles no estan muy alla. Me cobra diez dirhams de mas, pero dice que sin querer.

Vamos a dar una vuelta. Al pasar por delante de un bar, un vejete con chilaba que esta sentado a la puerta empieza a gritar: !hola! !espanholes! !bienvenidos!, y no se que mas. Saludamos y sonreimos, pero el tio no para de gritar y de formular preguntas que luego no nos deja contestar. Me acerco y me agacho a su lado para ver si asi baja la voz, porque me da verguenza que chille tanto. Lo consigo en un 40% de lo que me hubiera gustado. Se llama Hamed, o Paco. Trabajo treinta y pico anhos como taxista. Antes habia que arrancar los coches con "manevela". Una vez, cuando era un retaco, estaba intentando hacer girar la "manevela", a la que apenas llegaba, cuando un espanhol, de broma, le dio un golpe en el hombro y le dijo: "!dale, moro!". El, pequenho como era, le amenazo con los punhos y contesto: "!no me llames moro!". A lo que el otro, riendose, dijo: "entonces, Paco". Y le quedo.

Seguimos paseando, subimos una escalinata, desde la placita de arriba se divisa la playa entera y, en lo alto, el telon de fondo de las casas del pueblo como bloques de Lego, todo iluminado por el sol de la manhana. Saco la camara y estoy encuadrando cuando noto que alguien me agarra delicadamente del brazo. Un militar de uniforme marron claro, boina y bigote me dice en una mezcla de frances e ingles tan fluida que ni me llama la atencion: "excusez-moi, sir, no photo". Sonrio a pesar de la contrariedad y pregunto por que. Me dice que apenas habla frances y, senhalando a lo lejos, detras de la playa, me dice: "le roi". Pero si yo solo quiero hacer una foto de la playa. No importa, dice suavemente. No tiene sentido discutir, le digo que comprendo y le doy la mano. Me quedo sin panoramica de la ciudad.

Bajamos y callejeamos un rato. Vemos una tienda donde todo esta apilado como en un cajon de sastre. El recinto es enorme, pero apenas se puede pasar entre los armarios, los cables, las escobas, las perchas y las bombonas de gas. Decidimos entrar y pedir permiso para hacer fotos. El senhor, apoyado en el mostrador, esta escuchando la radio espanhola y hojeando ("no leyendo", me aclara) un periodico en espanhol. Pregunta por que queremos hacer fotos. No parece muy amigable, pero nos da permiso. En el escaparate, alargaderas y bombillas sueltas forman un puzzle donde las piezas encajan hermeticamente. Al salir nos encontramos con Abdul, que nos saluda efusivamente. Prometemos pasar a verlo si nos da tiempo.

En una papeleria compramos sendos cuadernos para llevar el diario de viaje.El dependiente me pregunta: "?lo quiere cuadriculado? ?con alambre o sin alambre?". Le pregunto por que habla tan bien espanhol. "Aqui siempre hemos hablado espanhol. Siempre hemos hablado espanhol", repite. Pues ahora ya esta claro.

Vamos a por las mochilas al hotel Marhaba y luego a visitar a Abdul, que nos recibe (valga la redundancia) en la recepcion del hotel donde trabaja. No puede salir, pero manda traer unos tes del bar contiguo. El tiene su cola-cao todavia en la mesa. Charlamos. Abdul habla bereber, arabe (clasico y dariya), un espanhol rudimentario, pero efectivo y muy comunicativo (por ejemplo, me explica que "salam" significa lomismo que la bandera blanca en la guerra), algo de frances y un poquito de ingles. Estudia y trabaja. Le gusta el futbol, juega al fubol-sala. Sabe decir "te quiero" en muchos idiomas. Nos lo ensenha en bereber (no me acuerdo, pero sonaba muy curioso) y nos pregunta como se dice en polaco y en portugues, para su lista, por si acaso. Le gustan las chicas europeas, pero no las marroquies, porque es muy dificil quedar con ellas. Creo que desde hoy le gustan tambien las polacas, porque le hace prometer a Agata que la proxima vez traera a una amiga, o mejor dos. Se queda un poco decepcionado cuando le decimos que no tenemos facebook ni twenty, pero nos da su messenger para estar en contacto. Aunque insistimos, no nos deja pagar el te.

En la estacion no hay mucha gente. Un marroqui que ha vivido desde ninho en Holanda aprovecha un descuido mio para entablar conversacion con Agata. Nadie sabe nada de nuestro bus. Salia a las 12:30, pero ya pasa de la hora. Debe de estar al llegar. Al final llega, todo el mundo se agolpa para entrar y salimos con poquito retraso. El viaje durara cinco horillas, dicen. Para recorrer 210 quilometros. El bus, moderno y con aire acondicionado. La carretera consta solo de curvas. Se habrian ahorrado una millonada si hubieran senhalado solo las no peligrosas en vez de las demas. Podrian haber puesto a la salida de Al-Hoceima un cartel: a partir de ahora y a lo largo de los proximos doscientos y pico quilometros, no hay mas que curvas peligrosas, excepto tres, que lo son menos. Limite de velocidad: entre 30 y 50. El bus se mece sin parar. El paisaje, al principio, recuerda a la Alpujarra; luego va cobrando mayores dimensiones, hasta convertirse en unas montanhas enormes que mas parecen dunas talladas a cincel en un material duro y poco maleable.

Por el pasillo del bus va y viene un personaje armado de una botella de agua rellena de un liquido jabonoso de color lila con el que, a traves del tapon perforado, va rociando el suelo a modo de hisopo. Bromeando, le pregunto que hace. Me dice que limpia y luego, acercando su cabeza a la mia como para pegarme los piojos, me confiesa en voz intima que es de Ketama. Viendo que no capto, a la tercera me aclara: la tierra del quif. No, gracias. No insiste.

Agata se encuentra mareadisima. En una parada compramos sendas coca-colas en botella de cristal de... 35'5 cl.! Muy bonitas, con el logo tambien en arabe. Cuestan solo 5 dh., aunque la chapa pone que tres. Me la quedo como prueba. De pequenho coleccionaba chapas para hacer carreras.

Pero lo peor no es la carretera. Cada cierto tiempo, coincidiendo probablemente con las horas de oracion, el condu nos pone una cinta donde un tipo canta, supongo, suras del Coran. Un ratito seria hasta interesante, porque el cantante afina bien, pero cada grabacion dura, supongo, lo que una cara de una cinta, y encima la musica esta altisima, tenemos un altavoz justo encima de nuestras cabezas y la melodia se mueve todo el rato en dos escalas invariables, asi que acabamos hartitos.

El viaje que habia de durar cinco horas, acaba durando casi ocho. Agata no puede mas. En Chefchaouen nos bajamos solo nosotros y otra pareja mas, marroqui, ella es bastante guapa y el habla espanhol, pero no es muy simpatico. Se van todos y aquello queda desierto. Agata se tumba un rato sobre la mochila. Un tipo alto tiene una furgoneta Suzuki que parece hecha a escala 1:2 y se ofrece a llevarnos al centro por 20 dh. Me parece mucho, pero no estamos para regatear. Ya alli viene a buscarnos Abderahman, cuyo numero nos ha dado Khalid, cuyo numero nos dio antes Ghislene. En realidad nosotros solo queriamos charlar un rato con Khalid y que nos ensenhara algo de la ciudad, pero el mismo ha decidido alojarnos en la pension que regenta, Dar Dalia, haciendonos un precio especial. La verdad es que el sitio, aun con el precio especial, se sale de nuestro presupuesto, pero es precioso. Nos quedamos. Pero procurare no mezclar mas contactos y negocios para que no haya malentendidos. La historia es que encima Khalid se ha ido a pasar unos dias con la familia a la costa, dejando a Abderahman encargado, asi que no tenemos ni con quien discutir la cuestion.

Nos duchamos y Abderahman viene a buscarnos para llevarnos a cenar. Nos lleva a un sitio que tambien es precioso y tambien se sale de nuestro presupuesto. Nos quedamos, diciendo que un dia es un dia, pero la comida no hace honor al entorno. Abderahman no se queda con nosotros. El camarero habla un espanhol impresionante.

Nos vamos a dormir, dejando el paseo nocturno para el dia siguiente.

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